La culebrilla es una enfermedad que provoca un sarpullido doloroso con ampollas, causada por el mismo virus de la varicela, y afecta a cerca de un millón de personas al año solo en Estados Unidos. Existen dos vacunas para prevenirla: una versión antigua, que usaba una forma debilitada del virus y que dejó de aplicarse en 2017, y Shingrix, la vacuna actual, elaborada con un fragmento de proteína viral.
Un equipo de investigadores liderado por Maxime Taquet, científico de datos de la Universidad de Oxford, publicó el 26 de agosto en la revista Nature Medicine un hallazgo sorprendente: las personas vacunadas con Shingrix tuvieron menos problemas cardiovasculares graves, como insuficiencia cardiaca, infartos y derrames cerebrales, en comparación con quienes recibieron la vacuna antigua.
Para llegar a esta conclusión, los científicos compararon los expedientes médicos electrónicos de personas vacunadas en 2017 (con la fórmula anterior) y en 2018 (con Shingrix), dándoles seguimiento durante siete años. A la mitad del periodo, quienes recibieron Shingrix mostraron 1.3 por ciento menos casos de enfermedades cardiovasculares: 96 de cada mil personas, contra 109 de cada mil en el otro grupo.
Aunque la diferencia parece pequeña, Taquet señala que, tratándose de la principal causa de muerte en el mundo, reducir el riesgo aunque sea un poco podría salvar miles de vidas. Eso sí, todavía falta confirmar estos resultados con ensayos clínicos más rigurosos.
Si quieres conocer más detalles sobre este estudio y sus implicaciones, te invitamos a leer la nota original en Science News.
Fuente original
Science News
Leer la nota original: The shingles vaccine may protect the heart
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: torbakhopper, BY 2.0 (vía Openverse).
