A casi 25 años del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, más de mil víctimas que murieron en el World Trade Center de Nueva York todavía no han sido identificadas. Juliette Scauso, quien tenía apenas cuatro años cuando su papá, el bombero Dennis Scauso, murió al colapsar la Torre Sur, solo conserva su casco dañado como recuerdo físico de aquel día. Su cuerpo nunca fue recuperado.
Según la Oficina del Médico Forense de Nueva York, de las 2,753 personas que perdieron la vida en el WTC, hasta ahora se ha logrado identificar al 60%. El mes pasado, las autoridades anunciaron la identificación número 1,654 gracias a una tecnología llamada genealogía genética forense investigativa (FIGG, por sus siglas en inglés), que combina bases de datos genealógicas con análisis de ADN.
El proceso ha sido extremadamente complicado: el fuego causado por el combustible de los aviones dañó gravemente los restos humanos, y muchos bomberos usaban uniformes ajenos porque tomaron equipo prestado durante la emergencia. Para comparar, en el ataque al Pentágono solo cinco de 184 víctimas quedaron sin identificar, mientras que en el vuelo que cayó en Pensilvania se logró identificar a las 40 personas a bordo.
Gracias a avances tecnológicos, la oficina forense sigue reanalizando los mismos restos con métodos cada vez más precisos, lo que ha permitido identificar a 1,495 víctimas desde el atentado. Para conocer más detalles sobre este esfuerzo y las historias detrás de estas identificaciones, te invitamos a leer la nota original de la BBC.
Fuente original
feeds.bbci.co.uk
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: NYCMarines, BY 2.0 (vía Openverse).
