Cuando pensamos en el Tyrannosaurus rex, casi siempre lo imaginamos como el villano de Hollywood: una máquina de matar de 12 metros de largo y ocho toneladas que devoraba hasta 150 kilogramos de carne al día, triturando huesos sin piedad. Pero el nuevo libro Tyrant Lizard Queen, de la paleontóloga y divulgadora Riley Black (St. Martin’s Press, 29 dólares, unos 500 pesos mexicanos), nos invita a ver más allá de esa fachada de monstruo de película.
Para lograrlo, Black inventa a Snag, una T. rex hembra que crece en lo que hoy es Utah, Estados Unidos, hace millones de años. Desde que nace, Snag enfrenta amenazas constantes: pterosaurios que cazan a sus hermanos y dinosaurios gigantes que casi la aplastan. Conforme crece, vive rivalidades, un romance torpe con otra T. rex llamada Sweet, y hasta debe defenderse de un intento de canibalismo por parte del padre de sus crías.
Como el registro fósil no puede decirnos exactamente cómo jugaban, dormían o se apareaban estos animales, Black se inspira en cocodrilos y aves como los emús para llenar los vacíos, y explica su método en un apéndice al final del libro.
El resultado es un retrato de la T. rex no como una diva prehistórica, sino como una especie que tardó 80 millones de años en evolucionar y que también transformó su propio hábitat. Si te gustan los dinosaurios y la buena divulgación científica, vale la pena leer la reseña completa en Science News.
Fuente original
Science News
Leer la nota original: ‘Tyrant Lizard Queen’ offers a nuanced look at T. rex
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: vitroid, BY 2.0 (vía Openverse).
