El pasado mes de septiembre, Charlie Kirk, fundador de la organización conservadora juvenil Turning Point USA, murió baleado mientras daba una charla en la Universidad de Utah Valley, en Estados Unidos. Kirk era una figura muy polarizante: para la derecha, un comunicador carismático capaz de conectar con jóvenes; para sus críticos, alguien con posturas ofensivas sobre temas como raza, inmigración, armas e identidad de género.
Horas después del ataque, Gerald Bourguet, periodista deportivo que cubría basquetbol profesional, publicó mensajes calificando a Kirk de “hombre malvado” y señalando que sus seguidores no habían alzado la voz ante tiroteos escolares. Sus publicaciones se volvieron virales, perdió su trabajo, expusieron su domicilio en internet y comenzó a recibir amenazas, por lo que tuvo que huir de su estado junto a su esposa y su bebé de cuatro meses.
Bourguet fue uno de cientos de personas despedidas o sancionadas por criticar a Kirk tras su muerte. Figuras como el vicepresidente JD Vance y la comentarista Laura Loomer pidieron públicamente denunciar y presionar a los empleadores de quienes “celebraran” el asesinato, aunque críticos señalaron que había diferencia entre criticar a Kirk y festejar su muerte.
Mientras algunos despedidos han sido reinstalados o incluso indemnizados con sumas millonarias, Bourguet, a un año de los hechos, asegura que no se arrepiente de lo que dijo, aunque reconoce que su vida cambió para siempre y que, a los 35 años, tuvo que empezar de nuevo.
Te invitamos a leer la nota completa de BBC para conocer más testimonios sobre este episodio.
Fuente original
feeds.bbci.co.uk
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: hillels, BY-ND 2.0 (vía Openverse).
