Esta historia, publicada en el sitio de la Universidad de Texas en Austin, cuenta cómo una joven llegó con su mamá quejándose de que la vida se le estaba complicando demasiado y que ya no sabía cómo seguir adelante. Cada vez que resolvía un problema, aparecía otro, y ya estaba cansada de tanto luchar.
Su mamá, sin decir mucho, la llevó a la cocina y puso a hervir tres ollas con agua. En una metió zanahorias, en otra huevos y en la última, café molido. Después de veinte minutos, apagó la estufa y sacó cada ingrediente en un tazón distinto, pidiéndole a su hija que los observara y tocara.
La zanahora, que entró dura y firme, salió suave y débil. El huevo, que era frágil por dentro, se endureció con el calor. Pero el café molido hizo algo distinto: transformó el agua caliente en una bebida aromática y sabrosa.
Ahí la mamá le hizo la pregunta clave: ante la adversidad, ¿qué eres tú? ¿Una zanahoria que se ablanda y pierde su fuerza, un huevo que se endurece por dentro aunque por fuera se vea igual, o un grano de café que transforma su entorno incluso en los momentos más difíciles?
Te invitamos a leer la nota original para conocer esta reflexión completa sobre cómo enfrentamos los problemas que la vida nos pone enfrente.
Fuente: A Carrot, an Egg, and a Cup of Coffee (sites.edb.utexas.edu). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: James_Seattle, BY 2.0 (vía Openverse).
