Gerard Barron, director ejecutivo de The Metals Company (TMC), la empresa que busca convertirse en la primera en realizar minería comercial en el fondo del océano, salió a defender esta controvertida industria. Según Barron, extraer minerales del lecho marino genera una huella ambiental mucho menor comparada con las minas tradicionales que operan en tierra firme.
La minería de aguas profundas consiste en extraer nódulos polimetálicos —una especie de rocas que contienen níquel, cobalto, manganeso y cobre— del fondo del océano, generalmente a varios kilómetros de profundidad. Estos metales son clave para fabricar baterías de vehículos eléctricos y otras tecnologías necesarias para la transición hacia energías limpias.
El planteamiento de Barron llega en un momento en que esta industria naciente enfrenta fuerte resistencia de organizaciones ambientalistas, científicos marinos y varios gobiernos, quienes advierten que todavía sabemos muy poco sobre los ecosistemas del fondo oceánico como para arriesgarnos a dañarlos de forma irreversible. Mientras tanto, la industria minera terrestre convencional también ha sido señalada durante décadas por deforestar terrenos, contaminar fuentes de agua y desplazar comunidades enteras, especialmente en países en desarrollo.
El debate sobre si conviene abrir esta nueva frontera de extracción o proteger los fondos marinos que aún desconocemos plantea preguntas difíciles sobre cómo balancear la necesidad de minerales para la transición energética con la conservación de ecosistemas frágiles. Te invitamos a leer la nota original completa en The New York Times para conocer más a fondo los argumentos de Barron.
Fuente: Gerard Barron, Metals Company Chief, Makes the Case for Seafloor Mining (rss.nytimes.com).
Imagen: James St. John, BY 2.0 (vía Openverse).
