En 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, los nazis capturaron a George Lascelles, sobrino mayor del rey británico George VI (padre de quien después sería la reina Isabel II). Por su parentesco con la corona inglesa, se convirtió en uno de los prisioneros más vigilados del castillo de Colditz, una fortaleza en Alemania que el régimen nazi usaba para retener a cautivos de alto perfil, considerados demasiado valiosos o riesgosos para los campos comunes.
Lo que pocos sabían entonces es que Adolf Hitler llegó a ordenar personalmente la ejecución de Lascelles. Sin embargo, la sentencia nunca se cumplió gracias a la intervención de un general de las SS —la temida fuerza paramilitar del régimen nazi— que decidió desobedecer la orden y dejarlo con vida.
Décadas después, David Lascelles, hijo de George, se dio a la tarea de investigar a fondo esta historia familiar poco conocida. Su búsqueda lo llevó incluso a rastrear una pistola que perteneció al oficial alemán que salvó a su padre, como parte de un esfuerzo por entender mejor las circunstancias que definieron el destino de su familia en uno de los episodios más tensos de la guerra.
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Fuente: Hitler ordered my father’s death – but an SS general spared his life (HistoryExtra).
Imagen: gbaku, BY-SA 2.0 (vía Openverse).
