Punta San Juan es una reserva desértica en el sur de Perú, de apenas 54 hectáreas (133 acres), que durante años fue uno de los puntos con mayor concentración de aves marinas del planeta. Ahí vivían más de un cuarto de millón de ejemplares, incluidos unos 3,000 pingüinos de Humboldt, una de las pocas especies de pingüino que habita en zonas áridas, anidando en madrigueras excavadas en depósitos de guano.
Sin embargo, entre 2022 y 2023 un brote de gripe aviar diezmó a las colonias de aves y también afectó a lobos marinos y focas. Justo después llegó El Niño, el fenómeno climático que calienta las aguas del Pacífico y que empujó a las anchovetas —el alimento principal de estos pingüinos— más lejos y más profundo, lejos del alcance de las aves. La pesca industrial terminó por presionar aún más a los sobrevivientes.
Hoy quedan menos de 500 pingüinos en la reserva, y los científicos temen que un posible “súper” El Niño empeore la crisis al alterar todavía más la corriente fría de Humboldt, rica en peces. Susana Cárdenas-Alayza, quien dirige el programa de conservación desde hace más de dos décadas, reconoce que fenómenos como este escapan de su control como científica.
Voluntarios de Perú y otras partes del mundo han improvisado soluciones, como muros de sacos de guano para proteger a los pingüinos en su caminata diaria hacia el mar. Te invitamos a leer la nota completa en Science News para conocer más sobre esta historia.
Fuente: Peru’s penguins are on the brink. A super El Niño could make it worse. (Science News).
Imagen: TheBluesDude, BY 2.0 (vía Openverse).
