En julio de 2025, Andrew Mulville, capitán de una lancha de rescate de la organización australiana Sea World Foundation, se topó con algo poco común frente a Palm Beach, en Queensland, Australia: dos ballenas jorobadas adultas (Megaptera novaeangliae) nadando cerca de restos de membrana amniótica, la capa que envuelve a las crías antes de nacer. Al acercarse, vio en el fondo marino el cuerpo de una cría recién nacida de menos de cuatro metros de largo.
Lo que siguió quedó registrado en video: la hembra, presuntamente la madre, se sumergía repetidamente para hacer contacto visual con la cría y colocaba su aleta pectoral sobre el cuerpo, como un abrazo. Este comportamiento se repitió durante horas, posiblemente días, mientras se escuchaban en el fondo los llantos característicos de las ballenas.
Según el biólogo marino Olaf Meynecke, de la Universidad Griffith, en Brisbane, este sería el primer registro detallado de una ballena jorobada mostrando comportamiento similar al duelo tras la muerte de su cría. A diferencia de otras ballenas con dientes, como las orcas, que suelen cargar a sus crías muertas en la superficie, las ballenas con barbas rara vez muestran este tipo de conductas observables, en parte porque sus crías no flotan al morir.
Meynecke advierte que hay que tener cuidado de no humanizar demasiado el comportamiento animal, ya que las ballenas experimentan el mundo de forma distinta a nosotros. Si quieres conocer todos los detalles de este hallazgo, te invitamos a leer la nota original en Science News.
Fuente: A video of a humpback whale and her dead calf reveals the animals’ bond (Science News).
Imagen: docentjoyce, BY 2.0 (vía Openverse).
