Cuando pensamos en los riesgos de salud que trae un incendio forestal, lo primero que viene a la mente es el humo y las diminutas partículas que flotan en el aire, capaces de meterse hasta los pulmones. Ese peligro ya está ampliamente documentado por la ciencia. Sin embargo, un nuevo frente de preocupación está tomando fuerza entre los investigadores: el ozono a nivel del suelo.
De acuerdo con investigaciones recientes citadas por The New York Times, los incendios forestales no solo liberan partículas finas, sino que también están provocando un aumento en las concentraciones de ozono troposférico, es decir, el que respiramos cerca de la superficie terrestre. A diferencia del ozono que forma la capa protectora en la atmósfera alta, este gas a ras de piso es un contaminante que puede irritar las vías respiratorias, agravar enfermedades como el asma y representar un riesgo adicional para personas con afecciones cardiacas o pulmonares.
Lo preocupante es que este efecto había sido subestimado hasta ahora, ya que la atención se había concentrado casi por completo en el humo visible. Los científicos advierten que, conforme los incendios se vuelven más frecuentes e intensos por el cambio climático, este riesgo invisible del ozono podría convertirse en un problema de salud pública cada vez más relevante, sobre todo en regiones que ya enfrentan temporadas de incendios más largas y severas.
Te invitamos a leer la nota completa en The New York Times para conocer más detalles sobre esta investigación.
Fuente: Scientists Warn of Another Unseen Risk From Fire: Ozone (rss.nytimes.com).
Imagen: fuzzysaurus, BY 2.0 (vía Openverse).
