La carrera espacial está entrando a una nueva fase, y esta vez el premio no es solo llegar a la Luna, sino instalar ahí fuentes de energía nuclear. De acuerdo con un reportaje reciente, Estados Unidos tiene como meta colocar un reactor nuclear en la superficie lunar para el año 2030, mientras que una alianza entre Rusia y China apunta a lograr algo similar para 2036.
Este tipo de tecnología busca resolver uno de los mayores retos de cualquier misión espacial de largo plazo: cómo generar electricidad de forma constante en un ambiente tan hostil como la Luna, donde las noches duran aproximadamente dos semanas terrestres y los paneles solares no son suficientes para mantener operaciones continuas. Un reactor nuclear podría dar soporte a bases permanentes, equipos científicos y, eventualmente, a futuras misiones hacia Marte.
Sin embargo, la noticia no está exenta de controversia. Varios científicos de peso han alzado la voz para advertir sobre los peligros que implica llevar materiales radiactivos al espacio y operarlos en un entorno tan distinto al terrestre, donde un accidente o falla técnica podría tener consecuencias difíciles de controlar o revertir.
Lo que está en juego, más allá de la tecnología, es también el liderazgo geopolítico en la exploración espacial del futuro. Te invitamos a leer la nota original completa en The New York Times para conocer más detalles sobre esta nueva competencia entre potencias.
Fuente: Superpowers Race to Put Nuclear Reactors on the Moon (rss.nytimes.com).
Imagen: U.S. Department of Energy, CC0 1.0 (vía Openverse).
