¿Te imaginas que un pajarito le hiciera competencia a las bocinas de un concierto? Pues eso es justo lo que logra el guardabosques de garganta blanca (bare-throated bellbird), un ave de los bosques sudamericanos. Su canto de apareamiento, un sonido metálico y explosivo, puede alcanzar los 130 decibeles, un volumen más alto que el de un martillo neumático o el que sentirías parado justo frente a las bocinas en un concierto de rock.
Investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst, João Menezes y Jeff Podos, publicaron en la revista Evolution que el tamaño del cuerpo y, sobre todo, el ancho del pico son clave para que estas aves puedan “gritar” tan fuerte. Para llegar a esta conclusión, los científicos recorrieron bosques, pantanos y campos abiertos en Massachusetts y en distintas regiones de Brasil, usando un medidor de sonido de alta precisión —del tipo que se usa para monitorear ruido en fábricas— para registrar los cantos de 123 especies distintas, la base de datos más grande de su tipo hasta ahora.
El hallazgo retoma una pregunta que surgió en 2019, cuando Podos ayudó a identificar al pájaro campana blanco como el ave más ruidosa jamás medida, con 125 decibeles. Aunque ahora ya se entiende mejor el “cómo” de estos cantos ensordecedores, sigue siendo un misterio por qué la evolución llevó a ciertas aves a desarrollar semejante volumen, mientras otras, como los estorninos, apenas superan el ruido de un lavaplatos.
Si te interesa el tema, puedes leer la nota original completa en Science News.
Fuente: The world’s loudest bird could drown out a rock concert (Science News).
Imagen: AntoGros, BY 2.0 (vía Openverse).
