Esta semana se supo de un caso que parece sacado de una película de espías, pero ocurrió en las oficinas de OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT. Abdulrahman Alfozan, un ingeniero saudí de 35 años que llevaba cerca de un año trabajando ahí, fue arrestado por el FBI acusado de colocar en secreto un aparato para grabar conversaciones en una sala de juntas de la compañía.
Según el documento presentado ante la corte, Alfozan le preguntó a un asistente de inteligencia artificial sobre la disponibilidad de ciertas salas de reuniones y, más tarde, usando el chatbot de su esposa, consultó cómo construir e instalar un dispositivo de grabación que pudiera controlarse a distancia.
El 30 de septiembre, personal de OpenAI encontró el micrófono escondido detrás de una televisión, envuelto en papel de baño. Unos días después, cámaras de seguridad captaron a Alfozan entrando a la sala y revisando justo ese lugar. Ese mismo día dejó olvidada una mochila con otro dispositivo similar, además de su cartera e identificación.
La empresa aseguró que, hasta ahora, no hay indicios de que haya accedido a información confidencial como modelos o datos de clientes. El abogado de Alfozan pidió no prejuzgarlo mientras avanza la investigación. Si es declarado culpable, podría enfrentar hasta cinco años de cárcel.
Si quieres conocer todos los detalles de este insólito caso, te invitamos a leer la nota original de la BBC.
Fuente: Toilet paper and secret recorders: What we know about the arrest of the Saudi OpenAI engineer (feeds.bbci.co.uk).
Imagen: aag_photos, BY-SA 2.0 (vía Openverse).
