¿Te imaginas a un Triceratops trabando sus cuernos con otro para pelear, como hacen los venados hoy en día? Un grupo de paleontólogos de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, usó modelos digitales en 3D para descubrir qué tanta fuerza podían soportar los cráneos de cinco especies de dinosaurios con cuernos, conocidos como ceratopsianos.
Los resultados, publicados el 24 de septiembre en la revista PeerJ, muestran que no todos estaban hechos para pelear igual. El Triceratops y el Spiclypeus, por ejemplo, tenían cráneos resistentes al forcejeo de cuernos entrelazados, mientras que el Centrosaurus —parecido a un rinoceronte— estaba mejor equipado para dar estocadas verticales con el cuerno de su nariz, pero no aguantaba bien los golpes laterales.
En el otro extremo está el Psittacosaurus, un dinosaurio primitivo de hace 125 millones de años con cara de perico, cuyo cráneo simplemente no estaba diseñado para el combate. Algo similar ocurría con el Protoceratops, del tamaño de un cerdo, que sólo toleraba bien los embates frontales.
Según los investigadores, estos cuernos y collarines probablemente surgieron primero como adorno para atraer pareja o marcar estatus social, pero con el tiempo se volvieron armas reales entre individuos de la misma especie, tal como pasa con las astas de venados y búfalos actuales.
Te invitamos a leer la nota completa en Science News para conocer todos los detalles de esta investigación.
Fuente: Horned dinosaurs’ weapons evolved to handle the forces of combat (Science News).
Imagen: Emőke Dénes.
