Malcolm X es considerado una de las figuras más influyentes y polémicas del movimiento afroamericano de mediados del siglo XX. Su vida fue de todo menos sencilla: trabajó boleando zapatos, fue bailarín, cayó en el mundo del delito, y finalmente se convirtió en ministro religioso y líder social, hasta que fue asesinado a tiros a los 39 años, en febrero de 1965.
Un aspecto curioso de su historia es que usó distintos nombres a lo largo de su vida —Malcolm Little, Detroit Red, El Hajj Malik y El-Shabazz—, cada uno asociado a una etapa distinta de su transformación personal.
Según este análisis basado en su autobiografía, Malcolm X nació en mayo de 1925, hijo de un pastor bautista, y creció rodeado de pobreza y racismo. Apenas llegó al octavo grado escolar y pasó buena parte de su juventud entre la calle y la cárcel. Aquella época, recordemos, fue una de segregación institucionalizada en Estados Unidos: escuelas, negocios y vecindarios separados por raza, y hasta la Suprema Corte del país avaló la doctrina de “separados pero iguales”.
El texto explica cómo Malcolm X pasó de ser un joven relacionado con el hampa a convertirse en una voz clave del nacionalismo negro y los derechos civiles, defendiendo el derecho de la comunidad afroamericana a protegerse “por cualquier medio necesario”. Antes de morir, moderó su postura y llamó a la unidad entre razas.
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Imagen: Ron Cogswell, BY 2.0 (vía Openverse).
