Kearny, un pueblito de apenas 2,000 habitantes en el este de Arizona, está al borde de quedarse sin agua. Su suministro depende del río Gila, pero la nieve que normalmente alimenta ese caudal cayó este año a solo 1% de su nivel histórico. Ante esto, las autoridades locales recortaron 85% la cuota de agua del pueblo y advirtieron que se acerca un ‘Día Cero’, cuando las llaves simplemente dejarán de correr.
El caso de Kearny es apenas un adelanto de lo que enfrenta buena parte del suroeste estadounidense —Arizona, Nuevo México, California, Utah, Colorado y el norte de México—, región que desde el año 2000 atraviesa una ‘megasequía’ histórica: la más severa en los últimos 1,200 años, según climatólogos. El río Colorado, del que dependen unos 40 millones de personas, ha reducido su flujo casi 20%, y sus principales reservorios, los lagos Powell y Mead, tocaron mínimos históricos.
Los expertos señalan dos causas: el calentamiento global, que reseca el ambiente, y la caída sostenida de las lluvias. Un estudio reciente y polémico publicado en la revista Nature sugiere que la actividad humana alteró un ciclo climático natural del océano Pacífico que solía traer épocas de lluvia a la región, lo que complicaría aún más un posible respiro.
Mientras tanto, habitantes como Norm Warren, dueño de la única tienda grande de abarrotes en Kearny, ya recortan duchas, dejan morir el pasto y reutilizan el agua de sus trastes. Si quieres conocer a detalle cómo se vive esta crisis y qué dicen los científicos sobre su futuro, te invitamos a leer la nota original en Science News.
Fuente: Will the U.S. megadrought ever end? (Science News).
Imagen: thephotographymuse, BY 2.0 (vía Openverse).
