Desde hace décadas, los físicos buscan pruebas directas de la materia oscura, esa sustancia invisible que, según los cálculos, representa la mayor parte de la masa del universo pero que nadie ha logrado observar. Ahora, un experimento llamado LUX-ZEPLIN (LZ) podría haber captado, por fin, un indicio prometedor.
LZ opera dentro del Sanford Underground Research Facility, un laboratorio construido en una antigua mina de oro en Lead, Dakota del Sur, Estados Unidos. Estar bajo tierra ayuda a blindar el experimento de la radiación cósmica que podría confundir sus mediciones. El detector consiste en un tanque de xenón líquido diseñado para captar el choque de posibles partículas de materia oscura, conocidas como WIMPs, contra núcleos atómicos.
Al analizar 220 días de datos, el equipo encontró un solo evento ocurrido en junio de 2023 que coincide con lo que se esperaría de una interacción de materia oscura de alta energía. Es un hallazgo con una probabilidad de apenas 1 en 100 de deberse a partículas ya conocidas, lo que en términos estadísticos todavía está lejos del umbral necesario para hablar de un descubrimiento confirmado.
Aun así, varios físicos consideran que se trata de lo más intrigante que ha surgido en este campo en mucho tiempo, sobre todo porque el evento ocurrió en el momento del año en que la Tierra cruza de frente la corriente galáctica de materia oscura. Eso no prueba nada todavía, pero sí abre la puerta a nuevas búsquedas.
Si quieres conocer todos los detalles técnicos de este hallazgo, te invitamos a leer la nota original en Science News.
Imagen: µµ, BY-SA 2.0 (vía Openverse).
