Una planta generadora de electricidad a base de carbón en Michigan, que ya tiene 64 años de operación, estaba programada para cerrar definitivamente. Sin embargo, la administración de Donald Trump intervino para forzar que la planta se mantuviera funcionando, argumentando razones relacionadas con la estabilidad del suministro eléctrico.
Ahora, un tribunal determinó que esa intervención fue improcedente: según la resolución judicial, el gobierno federal se excedió en sus facultades al obligar a mantener en operación una instalación que ya había sido calendarizada para su retiro por parte de la empresa operadora.
Este tipo de plantas de carbón han ido cerrando en Estados Unidos en las últimas décadas debido a que resultan más costosas y contaminantes que otras fuentes de energía, como el gas natural o las renovables. Que el gobierno federal intente frenar estos cierres representa un giro poco común en la política energética, y por eso la decisión judicial cobra relevancia: pone un límite claro a hasta dónde puede llegar el Ejecutivo para intervenir en decisiones operativas de empresas privadas de electricidad, incluso cuando invoca argumentos de seguridad energética.
Si quieres conocer todos los detalles de este caso y sus implicaciones para la política energética estadounidense, te invitamos a leer la nota original completa en The New York Times.
Fuente original
rss.nytimes.com
Leer la nota original: Court Strikes Down Trump Order to Keep an Aging Coal-Burning Plant Running
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: futureatlas.com, BY 2.0 (vía Openverse).
