Una historia publicada por The New York Times pone bajo la lupa a los llamados institutos antipeste, una red de laboratorios dispersos por los antiguos territorios soviéticos que durante décadas se han mantenido envueltos en hermetismo. El reportaje surge a raíz de la muerte de un investigador ruso que trabajaba en una de estas instalaciones remotas, cuya causa de fallecimiento sigue sin aclararse del todo.
Estos centros fueron creados originalmente para estudiar y contener enfermedades como la peste bubónica, que todavía circula de forma natural en roedores de algunas regiones de Asia Central y Rusia. Sin embargo, muy pocos extranjeros han tenido acceso a sus instalaciones, lo que ha alimentado especulaciones sobre qué tipo de investigaciones se realizan realmente ahí dentro, más allá de la vigilancia epidemiológica oficial.
El caso del científico fallecido reabre preguntas incómodas: ¿se trató de un contagio accidental durante su trabajo, de una negligencia en los protocolos de bioseguridad, o de algo que las autoridades rusas prefieren no explicar? La falta de transparencia típica de estas agencias, heredada de la era soviética, complica cualquier intento de obtener respuestas claras desde fuera.
Te invitamos a leer la nota completa en The New York Times para conocer más detalles sobre esta red de laboratorios y el trasfondo de un misterio que combina ciencia, secretismo y geopolítica.
Fuente: Inside the Plague Research Labs at the Heart of a Russian Mystery (rss.nytimes.com).
Imagen: Alexandra E Rust, BY 2.0 (vía Openverse).
