Si alguna vez visitas Budapest, hay un lugar que te va a encantar si te gusta la historia: el Museo Nacional de Hungría. Todo comenzó en 1802, cuando el conde Ferenc Széchényi fundó la Biblioteca Nacional Széchényi. Un año después, su esposa donó una colección de minerales que terminó transformando el proyecto en un museo de historia natural y general, mucho más ambicioso que una simple biblioteca.
Hoy, sus colecciones son impresionantes por lo variadas que son: tienen herramientas de hueso del Paleolítico y también unos 45,000 carteles del siglo XX que documentan momentos políticos, sociales y culturales clave. El departamento de arqueología, que es una de las joyas del museo, está organizado por periodos históricos y abarca desde la era paleolítica hasta la Edad Media y la conquista húngara.
Otro punto fuerte es su colección romana, que incluye 65,000 piezas, entre ellas un enorme mosaico de Balácapuszta que data del siglo III, además de lápidas, esculturas y estatuas de dioses romanos (aunque no todo se exhibe al mismo tiempo). También destaca la colección Zalavár, con hallazgos funerarios del siglo IX, y casi 80,000 huesos de animales encontrados en excavaciones arqueológicas.
Para conocer el museo puedes rentar audioguías temáticas o reservar un tour guiado con al menos una semana de anticipación. Se llega fácilmente en metro, bajando en las estaciones Kálvin tér o Astoria.
Si quieres conocer más detalles sobre este museo y otros sitios históricos de Hungría, te invitamos a leer la nota original en historyhit.com.
Fuente: Hungarian National Museum (historyhit.com).
Imagen: Grand Canyon NPS, BY 2.0 (vía Openverse).
