Algo poco común está pasando en el Atlántico: por primera vez en más de tres décadas, septiembre —el mes que normalmente concentra la mayor actividad de huracanes— terminó sin que se formara ninguno. Con apenas dos meses restantes de la temporada oficial, crece la posibilidad de que 2026 se convierta en el primer año de la era de los satélites (desde los años 60) sin un solo huracán en esta cuenca.
El principal responsable es El Niño, el fenómeno climático que calienta de forma natural el Pacífico tropical y que, de manera consistente, frena la actividad en el Atlántico mientras dispara las tormentas en el Pacífico oriental. Este año el Niño llegó con una intensidad histórica, incluso por encima de la registrada en 2015, lo que ha generado vientos fuertes en distintas direcciones y alturas (lo que los meteorólogos llaman cizalladura) que literalmente destrozan las tormentas antes de que puedan convertirse en huracanes.
Aunque sí hubo cuatro tormentas tropicales con nombre en septiembre —Edouard, Fay, Gonzalo y Hanna—, ninguna escaló a huracán y la mayoría se mantuvo en aguas abiertas. Mientras tanto, el Pacífico vive una temporada extraordinaria, con 17 tormentas con nombre y nueve huracanes, siete de ellos de categoría mayor.
Los especialistas del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos y de la Universidad Estatal de Colorado no descartan que la tendencia continúe hasta el cierre de la temporada, el 30 de noviembre. Si te interesa conocer todos los detalles técnicos detrás de este fenómeno, te invitamos a leer la nota original de la BBC.
Fuente: Could El Niño mean there are no Atlantic hurricanes this year? (feeds.bbci.co.uk).
Imagen: NASA Goddard Photo and Video, BY 2.0 (vía Openverse).
