Falta de yodo regresa a las dietas en Estados Unidos

Falta de yodo regresa a las dietas en Estados Unidos

Entre tantas opciones de sal gourmet que hoy vemos en los supermercados —rosa del Himalaya, kosher, de mar— es fácil olvidar que la sencilla sal yodada de mesa representó, hace más de un siglo, uno de los grandes logros de salud pública en Estados Unidos. El yodo es esencial para que la tiroides produzca hormonas necesarias para el desarrollo cerebral del feto y de los niños pequeños, además de que influye en la salud durante toda la vida.

A principios del siglo XX, la deficiencia de yodo era un problema muy visible en el norte de ese país: provocaba bocio, un crecimiento anormal de la tiroides que se nota como un bulto en el cuello. La región afectada, que incluía el noroeste, los Grandes Lagos y los Apalaches, llegó a conocerse como el “cinturón del bocio”, pues ahí los suelos y el agua tienen poco yodo de forma natural. Gracias a que un grupo médico de Michigan impulsó la yodación de la sal, junto con los productores del país, para la década de 1950 los casos de bocio habían caído drásticamente.

Sin embargo, una investigación publicada en 2025 en el Journal of Nutrition encontró que entre 2017 y 2018 el 24% de las mujeres y el 30% de los hombres mayores de 14 años no consumían suficiente yodo, casi el doble que dos décadas atrás. El dato más preocupante: casi la mitad de las mujeres embarazadas presentan niveles insuficientes, un grupo especialmente vulnerable porque hasta deficiencias leves durante el embarazo se han relacionado con un coeficiente intelectual más bajo en los hijos. Expertos en endocrinología advierten que la población parece haber olvidado este riesgo, y que si la tendencia continúa podrían regresar los bocios y los problemas de desarrollo cerebral infantil.

Te invitamos a leer la nota completa en Science News para conocer más detalles de esta historia.

Science NewsFuente: Many American diets may not include enough of this essential nutrient (Science News).

Imagen: NASA.