Si sientes que los últimos otoños e inviernos han sido especialmente pesados en cuanto a resfriados, gripe y otras infecciones respiratorias, no es solo tu percepción: las últimas dos temporadas de influenza en Estados Unidos han sido las más severas en más de 20 años, con altos niveles de hospitalizaciones y muertes. A esto se suma que las tasas de vacunación contra la gripe, sobre todo en niños, han bajado desde la pandemia y siguen por debajo de la meta del 70% que buscan los expertos en salud pública.
De acuerdo con especialistas consultados por medios estadounidenses, la temporada de gripe suele arrancar entre septiembre y octubre, y se extiende hasta marzo o incluso abril, con su punto más alto entre diciembre y enero. Generalmente comienza con casos de influenza A y, ya entrado el invierno, aumentan los de influenza B. Este año ya se observa un ligero repunte de casos A a nivel nacional en Estados Unidos.
Para anticipar qué tan dura será la temporada, los médicos suelen fijarse en cómo le fue al hemisferio sur, donde el invierno ocurre de mayo a septiembre y su temporada de gripe antecede a la del hemisferio norte. Este año fue una temporada bastante “típica”, ni especialmente grave ni leve, lo que ofrece un panorama moderadamente alentador, aunque los expertos insisten en que vacunarse sigue siendo clave para evitar complicaciones graves.
Por otro lado, el frío también favorece que pasemos más tiempo en espacios cerrados con poca ventilación, lo que facilita el contagio de COVID-19 y del virus respiratorio sincicial (VRS), que a diferencia de la gripe puede aparecer todo el año, aunque suele repuntar en invierno.
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Fuente: Flu, COVID, And RSV Are On The Rise, And Doctors Are Predicting What Sick Season Is Probably Going Look Like This Year (BuzzFeed – Latest).
Imagen: fairfaxcounty, BY-ND 2.0 (vía Openverse).
