En China, una creciente cantidad de personas mayores enfrenta la soledad como uno de los grandes retos de la vejez. Es el caso de Yang, una mujer de 91 años que vive en las afueras de Beijing, la capital china. Tras la muerte de su esposo, el aislamiento fue tan fuerte que llegó a pensar en la eutanasia voluntaria —práctica que sigue prohibida en ese país— y confiesa que, en los momentos más difíciles, hablaba sola con la televisión para sentirse acompañada.
Casos como el suyo se han vuelto comunes en las zonas urbanas chinas, en parte porque muchas familias se separan cuando los jóvenes migran a otras ciudades en busca de trabajo, dejando atrás a sus padres y abuelos sin redes de apoyo cercanas. Ante este panorama, ha surgido lo que medios locales llaman la ‘industria de la soledad’: negocios dedicados a brindar compañía y cuidados básicos a adultos mayores que viven solos.
Uno de estos emprendimientos lo dirige Wang Yingwei, un exvendedor de celulares que ahora lidera un pequeño equipo de repartidores en motoneta eléctrica. Además de llevar comida caliente dos veces al día, ayudan a resolver problemas cotidianos, desde instalar filtros de agua hasta reparar regaderas descompuestas. Yingwei se inspiró en la experiencia de su suegro, quien terminó en un asilo con condiciones precarias tras desarrollar alzhéimer. Su servicio cuesta menos de la mitad que contratar a un cuidador de tiempo completo, y se calcula que este sector ya mueve alrededor de 7 mil 400 millones de dólares (unos 126 mil millones de pesos) al año en China, cifra que sigue creciendo.
Te invitamos a leer la nota completa de BBC News para conocer más historias sobre este fenómeno.
Fuente: 'I'd talk to the TV': The paid companions bringing warmth to China's lonely (feeds.bbci.co.uk).
Imagen: infomatique, BY-SA 2.0 (vía Openverse).
