Humo tóxico de incendios cubre el sudeste asiático

Humo tóxico de incendios cubre el sudeste asiático

Desde mediados de julio, incendios forestales en Sumatra y la parte indonesia de Borneo han estado generando una capa de humo tóxico que ya se extendió más allá de las fronteras de Indonesia, afectando también a Malasia, Singapur y Filipinas. Este fenómeno se ha intensificado por un llamado ‘súper’ El Niño, un patrón climático que provoca sequías más severas de lo normal en el sudeste asiático.

Solo entre julio y agosto, el Ministerio de Salud de Indonesia registró más de 50 mil casos de infecciones respiratorias relacionadas con los incendios, de los cuales más de 12 mil corresponden a niños menores de cinco años. En algunas zonas, la contaminación del aire ha llegado a niveles hasta 15 veces por encima de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Testimonios recogidos por la BBC describen escenas alarmantes: una maestra en Kalimantan del Sur contó que el humo dentro de su salón de clases era tan denso que no podía verse los pies. En Filipinas y Malasia también se han reportado más casos de tos, irritación en los ojos y garganta, así como aumento en casos de asma y conjuntivitis.

Expertos explican que, aunque la sequía y El Niño favorecen la propagación del fuego, la magnitud del desastre también tiene raíces humanas: desde la época del expresidente Suharto, grandes extensiones de selva y turberas en Borneo fueron abiertas para tala, plantaciones y proyectos de desarrollo. Actualmente, organizaciones ambientales señalan que algunas empresas siguen usando el fuego como método barato para despejar terrenos, lo que resulta particularmente riesgoso porque estas turberas funcionan como enormes reservas de carbono que, al quemarse, pueden convertirse en verdaderas ‘bombas’ de emisiones.

Te invitamos a leer la nota original de la BBC para conocer más detalles sobre esta crisis ambiental y humanitaria en el sudeste asiático.

Fuente original

feeds.bbci.co.uk

Versión en español elaborada con asistencia de IA.

Imagen: Maurice King, BY 2.0 (vía Openverse).