Una historia que circula en redes sociales está devolviéndole a mucha gente algo de esperanza en medio de un panorama complicado. Se trata de la hermana Rose Patrice Kuhn, una monja católica que cada miércoles visita la corte de inmigración de su localidad en Texas, Estados Unidos, para acompañar a niños migrantes que están solos, ya sea porque enfrentan su propia audiencia de deportación o porque sus papás fueron deportados o decidieron irse por su cuenta.
Según platicó con una reportera local, su labor es sencilla: orar con la gente y hacerles saber que no están solos. La hermana Rose lleva cuatro años haciendo estas visitas y ha notado cambios preocupantes, como el aumento de menores sin acompañante y casos donde las personas son deportadas a “terceros países”, es decir, naciones donde nunca han vivido ni tienen ningún vínculo, algo que se ha vuelto más común desde que empezó el segundo periodo de gobierno de Donald Trump, cuando las cifras de deportación se cuadruplicaron.
El video de su labor se volvió viral y generó una ola de comentarios en X (antes Twitter). Aunque hubo algunas críticas, la mayoría de la gente aplaudió su gesto, calificándolo como el verdadero significado del cristianismo y contrastándolo con quienes usan la religión para justificar el odio.
Si quieres conocer más detalles de esta historia y leer las reacciones completas, te dejamos la nota original de BuzzFeed.
Fuente original
BuzzFeed – Latest
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: rickpilot_2000, BY 2.0 (vía Openverse).
