Imagínate abrir una caja de huesos guardada por años y descubrir que esconde un misterio de hace más de dos mil años. Eso le pasó a la arqueóloga Laura Castells Navarro, de la Universidad de York, cuando analizó dos esqueletos encontrados cerca del lago Loch Borralie, en el noroeste de Escocia. Lo que encontró, publicado en la revista Antiquity, cambia lo que sabíamos sobre las costumbres funerarias de la Edad de Hierro británica, un periodo que va aproximadamente del 800 a.C. al 43 d.C.
El cráneo de una mujer adulta mostraba fracturas hechas después de su muerte, y por dentro tenía marcas demasiado parejas y afiladas para ser obra de roedores o del paso del tiempo. La conclusión fue clara: poco después de morir, le abrieron el cráneo y le sacaron el cerebro. Además, sus huesos largos —como el húmero y el fémur— habían sido tallados a propósito hasta formar puntas, probablemente usados como herramientas.
Lejos de tratarse de un castigo o un acto de rechazo hacia alguien marginado, los investigadores creen que esto era una muestra de cuidado y reverencia. La forma en que fue enterrada, con tanto detalle y sensibilidad, sugiere que esta mujer gozaba de un estatus respetado en su comunidad.
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Fuente: This Iron Age woman had her brain scooped out. Why? (HistoryExtra).
Imagen: Dallas Krentzel, BY 2.0 (vía Openverse).
