Por qué Alfredo el Grande perdonó a su enemigo vikingo

Por qué Alfredo el Grande perdonó a su enemigo vikingo

A lo largo de la historia, los líderes victoriosos casi siempre han tratado a sus enemigos derrotados sin compasión, imponiendo castigos severos que muchas veces siembran las semillas de futuros conflictos. Basta pensar en la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70 d.C. o en las duras condiciones que Alemania tuvo que aceptar tras la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, mil años antes de que Winston Churchill hablara de la importancia de la “magnanimidad en la victoria”, un rey anglosajón ya había llegado a la misma conclusión.

Se trata de Alfredo el Grande, gobernante de Wessex en el siglo IX, época en la que los invasores vikingos amenazaban con conquistar toda Inglaterra. Tras perder terreno ante el llamado Gran Ejército Pagano, Alfredo fue sorprendido por un ataque del líder vikingo Guthrum durante las fiestas de enero del 878, viéndose obligado a huir y esconderse en los pantanos de Somerset, en el suroeste de Inglaterra.

Desde ese refugio, Alfredo logró reagrupar a sus tropas y finalmente derrotó a Guthrum en la batalla de Edington. Con su enemigo rendido, hambriento y sin fuerzas, el rey inglés tomó una decisión inesperada: en lugar de ejecutarlo, como hubiera sido lo normal en ese contexto, optó por perdonarle la vida, marcando un giro decisivo en la historia de Inglaterra.

Si quieres conocer los detalles completos de este fascinante episodio histórico, te recomendamos leer la nota original en HistoryExtra.

Imagen: Smudge 9000, BY-SA 2.0 (vía Openverse).