Indonesia enfrenta desde hace varias semanas una ola de incendios forestales que ha cubierto buena parte del país con una densa capa de humo. El problema no se queda ahí: el aire contaminado ha cruzado fronteras y ya afecta a naciones vecinas como Malasia, Singapur y Filipinas, países que dependen en gran medida del clima y los vientos de la región para su calidad del aire.
Lo que hace particularmente complicado este fenómeno, según explicó el periodista Gavin Butler de la BBC, es el tipo de terreno donde ocurren los incendios. Gran parte de las zonas afectadas son turberas, es decir, suelos formados por materia orgánica parcialmente descompuesta acumulada durante siglos. Estas turberas no solo son altamente inflamables, sino que pueden arder por debajo de la superficie durante días o semanas, lo que dificulta enormemente que los equipos de rescate logren extinguirlas por completo, incluso cuando parece que el fuego ya fue controlado.
Además, cuando estas turberas se queman, liberan una cantidad mucho mayor de humo y gases tóxicos en comparación con un incendio forestal convencional, lo que explica la intensidad y persistencia de la neblina contaminante —conocida como ‘haze’— que ha mantenido en alerta a millones de personas en el sudeste asiático. Esta combinación de factores convierte a estos incendios en un reto ambiental recurrente y de muy difícil solución para las autoridades de la región.
Te invitamos a leer la nota original de la BBC para conocer más detalles sobre este fenómeno.
Fuente: Why is it so hard to put out Indonesian fires shrouding the region in toxic smog? (feeds.bbci.co.uk).
Imagen: NASA Goddard Photo and Video, BY 2.0 (vía Openverse).
