La semana pasada, una brutal inundación repentina arrasó la frontera entre Nepal y Tíbet, dejando un saldo de al menos 1,300 personas fallecidas y varias estaciones hidroeléctricas sepultadas bajo lodo y piedra. Una de las más afectadas fue la planta Trishuli 3A, cuyo túnel de acceso quedó completamente bloqueado por un alud que incluso enterró la entrada original, ubicada antes en la ladera de una montaña.
Arnold Dix, presidente de la Asociación Internacional de Túneles y Espacio Subterráneo, contó a la BBC que localizar la entrada fue el primer gran reto, pues el paisaje quedó irreconocible. Su equipo combinó mapas topográficos antiguos, imágenes satelitales y video aéreo para calcular, casi a ciegas, dónde excavar.
Una vez dentro, enfrentaron rocas más grandes que carros, agua acumulada y la necesidad de usar explosivos con muchísima precisión —algo poco común en rescates, por el riesgo de dañar a quienes están atrapados—. El ejército nepalés manejó las detonaciones para no desestabilizar la estructura, mientras otros equipos drenaban el agua hacia el río cercano.
La madrugada del viernes, los rescatistas escucharon una voz débil responder a sus llamados y lograron sacar con vida a Sanjaya Shah y Kabir Maharjan. Aun así, decenas de personas seguirían atrapadas más adentro, y el equipo debe avanzar unos 150 metros más entre riesgos de nuevas inundaciones. Te invitamos a leer la nota original de la BBC para conocer todos los detalles de esta operación.
Fuente original
feeds.bbci.co.uk
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: NASA Goddard Photo and Video, BY 2.0 (vía Openverse).
