Si alguna vez has visto las paredes del Gran Cañón, sabrás que sus capas de roca cuentan la historia de la Tierra como si fueran las páginas de un libro. El problema es que faltan páginas: entre hace 520 millones y mil 800 millones de años hay un hueco enorme, como si alguien hubiera entrado a robarse casi mil millones de años de registro geológico. Los científicos llevan décadas tratando de descifrar quién, o qué, se llevó esas rocas.
Ahora, un equipo liderado por Thomas Gernon, geólogo de la Universidad de Southampton en Inglaterra, propone una explicación publicada el 17 de agosto en la revista Geology. Según su investigación, hace unos 800 millones de años, cuando el supercontinente Rodinia comenzó a fragmentarse, se formó un acantilado gigantesco —de entre uno y dos kilómetros de altura (0.6 a 1.2 millas)— que se extendía desde lo que hoy es Alaska hasta Arizona, cruzando el territorio del antiguo continente Laurentia, precursor de Norteamérica.
Con modelos computacionales, los investigadores mostraron cómo ese acantilado creó pendientes ideales para que la lluvia y el hielo erosionaran y arrastraran la roca expuesta. Para rematar, este fenómeno coincidió con la llamada “Tierra Bola de Nieve”, un periodo de glaciación extrema en el que enormes capas de hielo cubrieron buena parte del planeta, acelerando aún más el desgaste de las rocas.
Aunque todavía falta precisar cuándo ocurrió exactamente la erosión, Gernon y su equipo también documentaron un proceso similar en la Antártida, publicado en la revista Science, lo que respalda su hipótesis. Te invitamos a leer la nota completa en Science News para conocer todos los detalles de este hallazgo.
Fuente: How the Grand Canyon could have lost 1 billion years of geologic history (Science News).
Imagen: Grand Canyon NPS, BY 2.0 (vía Openverse).
