En la isla de Borneo, en Indonesia, el cielo se ha teñido de un color ámbar espeso por el humo de incendios forestales que, desde inicios de julio, han arrasado alrededor de 200 mil hectáreas de bosques y terrenos agrícolas. Miles de brigadistas voluntarios, muchos de ellos pertenecientes a los pueblos indígenas dayak y banjar, combaten el fuego con herramientas manuales, carretillas y bombas portátiles, respirando partículas tóxicas de carbono acumuladas durante milenios.
El problema se agrava porque estos incendios queman una de las turberas tropicales más grandes del mundo, un ecosistema de 4.5 millones de hectáreas que funciona como un enorme almacén natural de carbono. Cuando este tipo de suelo se incendia, puede liberar de golpe millones de toneladas de dióxido de carbono, monóxido de carbono y metano, por lo que los expertos las llaman ‘bombas de carbono’. Según investigadores citados en el reportaje, cada hectárea de estas turberas puede contener más de 6 mil toneladas de carbono, equivalente a las emisiones anuales de casi 5 mil carros.
La combinación de sequía extrema, atribuida a un fenómeno de El Niño particularmente intenso, y estos incendios ha provocado la peor crisis de contaminación por humo en la región en más de una década, afectando a países como Singapur, Malasia y Filipinas, con niveles de contaminación hasta 75 veces por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
Te invitamos a leer la nota original de la BBC para conocer más sobre el trabajo de estos voluntarios y sus testimonios.
Fuente original
feeds.bbci.co.uk
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: NASA Goddard Photo and Video, BY 2.0 (vía Openverse).
