Cuando los papás, abuelos o algún adulto mayor en tu vida empiezan a comportarse distinto, es natural preocuparte y querer detectar cualquier problema de salud lo antes posible. Aunque la demencia (un término que agrupa varios tipos de deterioro cognitivo, siendo el alzhéimer el más común) no tiene cura, sí existen tratamientos que ayudan a frenar su avance y mejorar la calidad de vida de quien la padece.
Por lo general pensamos en la pérdida de memoria como la señal principal, pero especialistas consultados por HuffPost señalan que también hay que poner atención a los cambios en los hábitos alimenticios. El doctor Majid Fotuhi, neurólogo y profesor en la Universidad Johns Hopkins, explica que estas alteraciones no siempre significan alzhéimer, pero merecen una evaluación médica seria.
Uno de los primeros focos rojos, según el doctor Joel Salinas, de NYU Langone Health, es que alguien que antes cocinaba platillos elaborados empiece a preparar comidas cada vez más sencillas hasta dejar de cocinar por completo, ya que organizar una receta compleja requiere habilidades de planeación que la demencia afecta directamente.
Otro cambio frecuente es perder el interés por la comida. Esto puede deberse a que la enfermedad afecta el sentido del olfato, y como gran parte de lo que percibimos como sabor en realidad viene del olfato, la comida empieza a saber “plana” o sin chiste. También puede relacionarse con depresión, otro padecimiento común en personas con demencia.
Si quieres conocer los otros cambios que los neurólogos identifican como posibles señales, te invitamos a leer la nota original en HuffPost.
Fuente original
BuzzFeed – Latest
Leer la nota original: These 5 Changes To Your Eating Habits Could Actually Be Signs Of Dementia
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: MCC Robert Fluegel.
