Para muchos científicos sociales sería un sueño reemplazar a los participantes humanos de sus estudios con copias digitales generadas por inteligencia artificial. Al final, las personas cobran por su tiempo, se cansan durante las entrevistas y, en algunos casos, hasta pueden salir afectadas emocionalmente por ciertos experimentos. Pero según una investigación publicada el 2 de septiembre en la revista Science Advances, esa posibilidad todavía está lejos de ser confiable.
Un equipo liderado por Olivier Toubia, especialista en ciencias sociales computacionales de la Universidad de Columbia, en Nueva York, construyó estos ”gemelos” alimentando a un modelo de lenguaje (el tipo de tecnología detrás de chatbots como ChatGPT) con información detallada de más de dos mil personas de Estados Unidos: edad, ingresos, religión, personalidad, hábitos de gasto y hasta resultados en pruebas de sesgos cognitivos.
Al comparar las respuestas de estos avatares con las de sus contrapartes humanas en 19 experimentos distintos, los investigadores encontraron que las copias digitales se equivocaron en promedio una de cada cuatro veces. Además, tendieron a parecerse más entre sí de lo que ocurre entre personas reales, cayendo en estereotipos demográficos y mostrándose más confiadas y ”racionales” de lo que la gente suele ser en la vida real.
Expertos consultados coinciden en que hay potencial de mejora, por ejemplo si los modelos conviven o conversan más tiempo con la persona que buscan imitar. Si quieres conocer todos los detalles de este experimento, te invitamos a leer la nota original en Science News.
Fuente original
Science News
Leer la nota original: AI agents aren’t ready to replace humans in behavioral research
Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: NASA Hubble, BY 2.0 (vía Openverse).
