En 1981, en plena efervescencia posterior a la Revolución Iraní, un espía de la Unión Soviética se presentó por sorpresa en las oficinas del MI6 (el servicio de inteligencia exterior de Gran Bretaña, algo así como su versión de la CIA) en Teherán. Su propuesta era insólita: estaba dispuesto a desertar y pasarse al bando británico, pero pedía algo muy particular a cambio: ayuda para resolver un problema íntimo que afectaba su vida sexual.
Lo que parecía una anécdota curiosa de espionaje terminó teniendo consecuencias mucho más grandes de lo esperado. Según cuenta el escritor e historiador Ben Macintyre, reconocido por sus libros sobre espionaje durante la Guerra Fría, el secreto de este agente soviético terminó influyendo en el rumbo político de Irán en un momento clave de su historia reciente. Incluso se sugiere que este episodio pudo haber jugado un papel en evitar un conflicto nuclear, aunque los detalles completos de esa conexión se explican a fondo en la charla original.
La historia fue narrada por Macintyre en conversación con Spencer Mizen, editor de producción de la revista HistoryExtra, dentro de un episodio de podcast dedicado a rescatar este capítulo poco conocido del espionaje internacional en plena Guerra Fría.
Si te gustan las historias de espías, intriga política y los secretos que cambiaron el curso de la historia, te invitamos a escuchar la nota original completa en HistoryExtra.
Fuente: The Soviet spy who couldn't love (HistoryExtra).
Imagen: Marko Milošević, BY-ND 2.0 (vía Openverse).
