Michael Graczyk, periodista de 76 años que ha documentado casi 500 ejecuciones en Texas a lo largo de 46 años trabajando para The Associated Press, dice que nunca había visto un caso como el de Christa Pike, una reclusa de 50 años en Tennessee que siguió respirando e incluso roncando después de recibir dos dosis separadas de pentobarbital, el barbitúrico usado en el protocolo de inyección letal de ese estado.
El protocolo de Tennessee contempla una segunda tanda de jeringas con el fármaco por si la primera no funciona, pero no especifica qué hacer si la persona sigue con vida tras ese segundo intento. Ante lo ocurrido la noche del miércoles, el gobernador Bill Lee ordenó suspender las ejecuciones en el estado mientras se realiza una revisión independiente de los procedimientos. Pike permanece hospitalizada recibiendo, según su abogado, cuidados para salvarle la vida.
Las llamadas ejecuciones ‘fallidas’ no son raras: el Death Penalty Information Center, un centro de investigación neutral sobre el tema, ha documentado 64 casos desde 1982, la mayoría por inyección letal. Sin embargo, Graczyk asegura que jamás había presenciado que una ejecución fracasara después de que el fármaco ya había sido aplicado. Texas, el estado con más ejecuciones del país (602 desde 1976), fue pionero en usar este método en 1982.
Te invitamos a leer la nota original de BBC News para conocer más detalles sobre este caso y sus implicaciones.
Fuente: I've seen nearly 500 executions – but never one like Christa Pike's (feeds.bbci.co.uk).
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