El arte antiguo que guardaba secretos científicos

El arte antiguo que guardaba secretos científicos

¿Sabías que un cuadro pintado hace más de 400 años pudo haber capturado un comportamiento animal que los científicos apenas confirmaron hace poco? Así lo revela una investigación reciente que cruza el arte con la biología. En la pintura “Aire”, de 1611, el artista flamenco Jan Brueghel el Viejo dibujó un murciélago devorando un ave cantora. Durante siglos se pensó que era pura fantasía simbólica, pero resultó ser una especie real: el murciélago noctívago grande, que efectivamente caza pájaros. Los científicos no documentaron esta conducta sino hasta principios de los años 2000, y la confirmaron por completo apenas en 2025.

El hallazgo forma parte de un esfuerzo más amplio por analizar pinturas históricas en busca de pistas ecológicas. Un equipo de investigadores ha revisado más de 1,500 obras que incluyen changos, loros y otros animales que solían transportarse desde tierras lejanas, lo cual ofrece información valiosa sobre su distribución en distintas épocas.

Otro caso fascinante es el de la artista alemana Maria Sibylla Merian, quien en el siglo XVII ya representaba con precisión la relación entre insectos y sus plantas huésped, adelantándose a las clasificaciones científicas formales. De manera similar, la pintora Rachel Ruysch plasmó detalles botánicos tan exactos que biólogos actuales pueden identificar especies exactas y hasta su origen geográfico en antiguas colonias holandesas.

Estos ejemplos muestran cómo el ojo entrenado de los artistas capturó fenómenos naturales mucho antes de que la ciencia los explicara formalmente. Si te interesa este cruce entre arte y biología, te invitamos a leer la nota completa en Science News.

Fuente original

Science News

Versión en español elaborada con asistencia de IA.

Imagen: Hendrik Kueck from Vancouver, Canada.