Un caso insólito ha puesto bajo la lupa el método de ejecución por inyección letal que se usa en varios estados de Estados Unidos. Se trata de Christa Pike, una reclusa que, de acuerdo con reportes citados por The New York Times, sobrevivió a dos dosis de pentobarbital, un sedante potente que en altas cantidades se utiliza para provocar la muerte en ejecuciones judiciales.
El pentobarbital es un barbitúrico que en Estados Unidos se ha convertido en el fármaco predilecto para las inyecciones letales, sobre todo después de que otros medicamentos se volvieran difíciles de conseguir por la negativa de varias farmacéuticas a venderlos con ese propósito. Normalmente, una dosis suficientemente alta provoca un paro cardiaco y respiratorio en cuestión de minutos.
Sin embargo, en el caso de Pike, el protocolo falló en dos ocasiones. Según especialistas consultados por el periódico, existen al menos dos explicaciones posibles: que el catéter encargado de llevar el fármaco hasta el torrente sanguíneo no haya funcionado correctamente, impidiendo que la sustancia llegara a hacer efecto, o bien que el medicamento mismo estuviera degradado, es decir, que hubiera perdido su potencia por almacenamiento inadecuado o por el paso del tiempo.
Este tipo de incidentes reaviva el debate sobre la fiabilidad y la ética de las ejecuciones por inyección letal en Estados Unidos, un tema que ha generado controversia durante años por reportes de procedimientos dolorosos o fallidos. Te invitamos a leer la nota original en inglés para conocer más detalles sobre este caso.
Fuente: How Did Christa Pike Survive Two Lethal Injections of Pentobarbital? (rss.nytimes.com).
Imagen: qthomasbower, BY-SA 2.0 (vía Openverse).
