El Imperio Romano dominó durante siglos territorios que hoy conocemos como Italia, el norte de África, gran parte de Europa y Britania, todo bajo el mando de emperadores con poder casi absoluto. Sin embargo, tras 500 años de existencia, esta enorme estructura política terminó por desmoronarse, y de sus cenizas surgió el feudalismo, el sistema que organizaría a Europa durante la Edad Media.
Según explica un análisis publicado en ivypanda.com, entre las causas principales de esta caída destaca la constante rivalidad entre el Senado y el emperador, lo que debilitó el gobierno. A esto se sumó una fuerte crisis moral y de corrupción, al grado de que la Guardia Pretoriana (el cuerpo de élite encargado de proteger al emperador) llegó a decidir por su cuenta quién debía o no gobernar. La expansión territorial también trajo guerras interminables, y la necesidad de reforzar al ejército llevó a incorporar guerreros bárbaros, quienes acabaron aprendiendo las tácticas militares romanas y usándolas después para conquistar Roma. Una economía debilitada y la inflación remataron el colapso.
El texto también destaca el papel de los pueblos germánicos, antepasados de los alemanes actuales, quienes establecieron relaciones de protección a cambio de tierras con exsoldados romanos, sentando las bases de las nuevas estructuras sociales feudales y del surgimiento posterior de Alemania como nación y lengua.
Si te interesa profundizar en este fascinante periodo histórico, te invitamos a leer la nota original.
Imagen: larrywkoester, BY 2.0 (vía Openverse).
