La peste negra, también conocida como peste bubónica, es considerada el desastre demográfico más grande registrado en la historia de Europa. Según un análisis publicado por el sitio ivypanda.com, la epidemia estalló en 1348 y, para 1359, había matado a alrededor de 1.5 millones de personas de una población total estimada en 4 millones de habitantes en las zonas afectadas.
La enfermedad se propagaba a través de pulgas que vivían en ratas, un problema común en ciudades y pueblos medievales debido a la falta de higiene y manejo de basura. Sin embargo, la población de la época desconocía esta relación y culpaba directamente a las ratas, e incluso muchos campesinos llegaron a castigarse a sí mismos, convencidos de que la plaga era un castigo divino.
El impacto social fue profundo: el sistema feudal, marcado por una gran desigualdad entre señores y campesinos, colapsó parcialmente al reducirse drásticamente la mano de obra disponible. Quienes sobrevivían, al sentirse condenados a morir pronto, relajaron las normas morales y sexuales de la época, mientras que el número de muertos llegó a superar al de los vivos, dificultando el cuidado de enfermos y el entierro de cadáveres.
En el plano económico, el miedo al contagio paralizó el comercio entre comunidades, pues la gente evitaba viajar a zonas donde la plaga ya se había manifestado, rompiendo redes comerciales que tardarían años en reconstruirse.
Para conocer más detalles sobre este episodio histórico, se recomienda consultar la nota original en ivypanda.com.
Fuente: Impact of the Black Death: the greatest population disaster (ivypanda.com). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: alh1, BY-ND 2.0 (vía Openverse).
