En Estados Unidos, la ketamina —un anestésico que desde hace años se usa de forma experimental contra la depresión— está viviendo un momento de auge comercial. Según reporta The New York Times, distintas compañías farmacéuticas están apurando el desarrollo de nuevas formulaciones de este medicamento, aprovechando que la administración de Donald Trump ha mostrado una postura más abierta hacia la llamada medicina psicodélica, un campo que agrupa sustancias como la psilocibina (el componente activo de los hongos alucinógenos) o el MDMA, estudiadas por su potencial para tratar trastornos mentales.
La ketamina ya cuenta con una versión aprobada, comercializada bajo el nombre Spravato, pero ahora los laboratorios buscan crear alternativas —algunas completamente nuevas y otras basadas en fórmulas que ya existían— para ampliar su uso médico y captar una porción mayor de este mercado emergente.
El interés responde a un cambio de clima regulatorio: durante años, agencias de salud en EU fueron cautelosas con los psicodélicos debido a su historial de uso recreativo y a los riesgos de abuso. Sin embargo, la postura actual del gobierno estadounidense parece estar abriendo la puerta a una ola de inversión e investigación en este terreno, algo que podría cambiar la forma en que se tratan la depresión y otros padecimientos de salud mental en los próximos años.
Si quieres conocer todos los detalles de esta carrera farmacéutica, te recomendamos leer la nota original en The New York Times.
Fuente: Why Drug Companies Are Rushing to Market Ketamine Medicines (rss.nytimes.com).
Imagen: Internet Archive Book Images.
