En Nueva York, un creador de contenido conocido como Sweet P se propuso una misión que parecía inofensiva: limpiar los buzones de correo llenos de grafiti y calcomanías (stickers) que los neoyorquinos han ido pegando durante años. Su argumento es práctico: esas capas de pegamento y pintura provocan que el metal se oxide más rápido, sobre todo en la base de los buzones, lo que podría obligar a reemplazarlos antes de tiempo y afectar el servicio postal de cientos de personas por cuadra.
Sin embargo, no todos ven su labor como un favor a la ciudad. En un video que se volvió viral, un hombre que se identifica como artista callejero confrontó a Sweet P mientras trabajaba, acusándolo de faltarle el respeto a todos los que han dejado su marca en esos buzones a lo largo de los años. Para muchos neoyorquinos, el grafiti y los stickers no son basura, sino parte de la identidad visual y la memoria urbana de la ciudad.
Las reacciones en redes están divididas: algunos celebran que alguien se preocupe por el mantenimiento del mobiliario urbano, mientras otros sostienen que el grafiti le da carácter a Nueva York y que borrarlo es borrar historia. A pesar de la controversia, Sweet P lleva más de 42 días con su proyecto y no parece dispuesto a detenerse.
¿Tú qué opinas: es una buena acción o un atentado contra la cultura urbana? Te invitamos a leer la nota original para conocer todos los detalles y ver las reacciones completas.
Fuente: "Somebody's Got To Preserve It": Man Stripping Mailboxes Of Stickers And Graffiti As A Good Deed Ends Up Becoming A Hated Figure Online (BuzzFeed – Latest).
Imagen: Giftzwerg 88.
