A mediados de septiembre, un tiburón de gran tamaño apareció nadando en un canal de concreto en Busan, una ciudad portuaria del sureste de Corea del Sur. El biólogo marino Kim Hyun-woo, uno de los mayores expertos en tiburones del país, fue llamado de emergencia para resolver un caso que nunca imaginó enfrentar: rescatar, y no estudiar, a uno de estos animales.
Los especialistas identificaron al ejemplar como un tiburón oscuro hembra, una especie poco peligrosa para los humanos, aunque el temor principal era que algún curioso cayera al agua. Intentaron ahuyentarla con un dispositivo eléctrico que normalmente se usa cerca de playas, pero el animal resultó demasiado grande y veloz para esa estrategia.
Mientras las autoridades buscaban cómo guiarla de regreso al mar, el caso se volvió viral. La ciudad envió alertas de emergencia a los celulares de los residentes, lo que paradójicamente atrajo multitudes al canal. Le pusieron por nombre Bukangi, en honor al puerto cercano, y surgieron peluches, playeras y hasta una campaña para pedir fondos para un nuevo estadio de beisbol “en nombre” del tiburón. Más de 1.6 millones de personas visitaron el lugar.
Sin embargo, la situación de Bukangi se complicó: dejó de alimentarse y sufrió heridas por golpearse contra las paredes de concreto, incluyendo una lesión preocupante cerca del ojo. Te invitamos a leer la nota original de la BBC para conocer cómo continúa este operativo de rescate.
Fuente: A shark went astray and captured Korea's heart – will she finally make it back to sea? (feeds.bbci.co.uk).
Imagen: Elias Levy, BY 2.0 (vía Openverse).
