El futbol americano, uno de los deportes más populares de Estados Unidos y organizado principalmente por la NFL (la liga profesional más importante del país), ha estado bajo la lupa durante años por los riesgos neurológicos que implica para sus jugadores. Uno de los más graves es la encefalopatía traumática crónica, conocida como CTE por sus siglas en inglés, una enfermedad cerebral degenerativa causada por golpes repetidos en la cabeza que solo puede diagnosticarse con certeza después de la muerte, mediante autopsia.
Ahora, un grupo de científicos está explorando alternativas poco convencionales para enfrentar este problema, no solo para tratarlo, sino incluso para prevenirlo. Entre las propuestas más llamativas destaca el uso de luz infrarroja cercana, un tipo de luz invisible al ojo humano que ya se utiliza en otros campos de la medicina y que podría tener efectos protectores o reparadores sobre el tejido cerebral dañado.
Aunque la investigación todavía está en etapas tempranas, representa un cambio de enfoque relevante: en lugar de limitarse a reducir el número de golpes o mejorar los cascos, los expertos buscan ahora intervenir directamente en los procesos biológicos que desencadena el trauma repetido en el cerebro.
Si te interesa conocer a fondo cómo funciona esta tecnología y qué tan cerca estamos de hacer más seguro este deporte, te invitamos a leer la nota completa en The New York Times.
Fuente: Can Scientists Make Football Safer? (rss.nytimes.com).
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