En 1815, el volcán Tambora, ubicado en lo que hoy es Indonesia, tuvo una de las erupciones más violentas que se tienen registradas. Mató a más de 71 mil personas en la zona y lanzó a la atmósfera gases que, con el tiempo, formaron partículas capaces de bloquear la luz del sol. El resultado fue un enfriamiento global que provocó el llamado “año sin verano” en 1816: heladas y nevadas en pleno verano destruyeron cosechas de maíz en Nueva Inglaterra, de arroz y trigo sarraceno en China, y de trigo, avena y papa en Irlanda. El alza en el precio del pan desató protestas y motines, y las malas condiciones ayudaron a propagar enfermedades como el tifo. Incluso se cree que este desastre inspiró el poema “Darkness” de Lord Byron.
Un nuevo análisis publicado por investigadores de las universidades de Cambridge y Berna revisó 38 grandes erupciones volcánicas para entender cómo estos eventos geológicos han influido, muchas veces de forma invisible, en la historia humana: desde crisis alimentarias y económicas hasta cambios culturales y religiosos. Los científicos explican que cada erupción es distinta en su composición química y en la altura que alcanza en la atmósfera, lo que dificulta predecir su impacto climático exacto. Para rastrear estos episodios del pasado, los expertos analizan núcleos de hielo extraídos en Groenlandia y la Antártida, donde quedan atrapadas capas con restos de azufre volcánico.
Los investigadores creen que comprender cómo las sociedades antiguas enfrentaron estos “golpes” climáticos repentinos podría ofrecer lecciones valiosas de resiliencia para un mundo que hoy enfrenta el calentamiento global, aunque por razones opuestas.
Si quieres conocer más detalles sobre esta investigación, te invitamos a leer la nota original en Science News.
Fuente: Volcanoes lurk behind the scenes of human history (Science News).
Imagen: NASA.
