Si en tu casa hay alguien con asma, quizá valga la pena pensar en cambiar la estufa de gas por una eléctrica. Investigadores de la Universidad Case Western Reserve, en Cleveland, Estados Unidos, descubrieron que este simple cambio puede traer un alivio sorprendente para quienes viven con esta enfermedad respiratoria.
La combustión del gas libera dióxido de nitrógeno (NO2), un contaminante que puede disparar los síntomas del asma, como tos, silbidos al respirar y ataques. Con financiamiento del gobierno de Estados Unidos durante la administración de Joe Biden, el equipo instaló estufas eléctricas en 85 hogares de personas con asma mal controlada. Meses después, los participantes reportaron una mejoría de dos a tres veces mayor que la que suele lograrse solo con medicamentos, además de menos visitas a urgencias y menos ausencias al trabajo o la escuela.
Una mujer de 38 años contó que sentía que se le cerraba la garganta al cocinar con gas, síntoma que desapareció tras el cambio. Otro participante describió la mejoría como “mágica”.
El proyecto, que planeaba seguir a mil 200 hogares durante un año, fue recortado abruptamente cuando la administración de Donald Trump canceló los fondos de la agencia ambiental estadounidense. Aun así, los resultados fueron contundentes. Si no puedes cambiar de estufa, los expertos recomiendan usar ventilación, filtros HEPA con carbón activado y mantener a los niños lejos de la estufa encendida.
Te invitamos a leer la nota original en Science News para conocer todos los detalles de esta investigación.
Fuente: Electric stoves could help people with asthma breathe easier (Science News).
Imagen: Charles Martin and David Fairchild..
