Durante generaciones nos han dicho que Pompeya quedó sepultada bajo la ceniza del Vesubio el 24 de agosto del año 79 d.C. Pero una investigación reciente, retomada por el medio británico HistoryExtra, pone en duda esa fecha tan repetida en libros de historia y documentales.
El periodista Kev Lochun, junto con la especialista Jess Venner, revisó evidencia arqueológica que apunta a que la tragedia habría ocurrido meses después de lo que siempre se creyó. Entre las pruebas destacan detalles que parecen pequeños, pero que cambian todo el panorama: grafitis con referencias a fechas posteriores, monedas romanas acuñadas después de agosto, ropa de lana —poco común en pleno verano italiano— y hasta restos de granadas y uvas, frutas que maduran en otoño y no a finales del verano.
Estos hallazgos sugieren que la ciudad romana, famosa por quedar congelada en el tiempo tras la erupción, en realidad fue destruida en una temporada distinta a la que marcan los calendarios históricos tradicionales. Si esto se confirma, obligaría a replantear no solo la fecha exacta del desastre, sino también cómo interpretamos otros objetos y costumbres encontrados entre las ruinas.
El tema se explora a fondo en una serie de cuatro episodios de podcast dedicada a los misterios de Pompeya. Si te late la arqueología y los enigmas de la antigua Roma, vale la pena echarle un ojo a la nota original para conocer todos los detalles.
Fuente: Pompeii wasn’t destroyed when you think it was (HistoryExtra).
Imagen: Damir Jelic.
