Lynn Montgomery-Haga apenas podía caminar unos pasos sin apoyarse en la pared. Durante casi diez años vivió con el síndrome de la persona rígida, una enfermedad autoinmune progresiva que provoca que los músculos se contraigan sin aviso, causando caídas, fracturas y dolor extremo. La cantante Celine Dion, quien padece la misma condición, ha descrito la sensación como si alguien la estuviera ahorcando.
Montgomery-Haga perdió su empleo como contadora y su independencia: no podía sentarse en la cama sin una barra de apoyo ni recoger el jabón en la regadera sin tardar varios minutos. Sin embargo, su vida cambió al participar en un ensayo clínico con una terapia experimental llamada CAR-T, que consiste en extraer células inmunes del propio cuerpo del paciente y modificarlas genéticamente para que ataquen a las células responsables de la enfermedad.
Esta técnica, usada originalmente para combatir distintos tipos de cáncer, ahora se está probando contra varias enfermedades autoinmunes. Si la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) la aprueba, sería el primer tratamiento de este tipo autorizado para una condición autoinmune y el primero específico para el síndrome de la persona rígida.
Aunque los resultados son alentadores —Montgomery-Haga no ha vuelto a caer y asegura sentirse mucho mejor desde hace más de dos años—, los expertos piden cautela. Todavía no se sabe si la terapia cura por completo la enfermedad ni cuáles podrían ser sus efectos secundarios a largo plazo en pacientes autoinmunes.
Si quieres conocer más detalles sobre esta historia y el futuro de las terapias con células “vivas”, te invitamos a leer la nota original en Science News.
Fuente: This ‘living drug’ could change the course of autoimmune disease (Science News).
Imagen: Bobjgalindo.
